Hablemos por acá.
sábado, 4 de julio de 2009
Una vez que vimos al colectivo desvanecerse en la lejanía, nos quedamos pensando en que hubiéramos corrido. Ahora teníamos que esperar el siguiente, así que retomamos la interesante charla sobre "A mi amiga y a mí se ve que nos gusta el mismo" y todo lo que este tema trae. Ya hablaré de eso. Después de que me terminen de relatar lo que había sido ese fin de semana, al cual yo había ido para otro lado con otra gente, indignadas seguimos hablando de eso y de los colectivos, una y otra vez. Unos 10 minutos después vimos a lo lejos que estaba por llegar el 2º colectivo. Buenísimo dijimos, este si que no lo perdemos, porque ya sabemos que lo queremos tomar, ESTAMOS DECIDIDAS. LO VAMOS A TOMAR.Nos despedimos por segunda vez consecutiva. En eso ambas extendimos la mano, en señal de alto. Mientras que Carla se iba para la casa, porque sólo le faltaba media cuadra. En ese momento recuerdo que miré fijamente a los ojos del chofer del colectivo, y me dí cuenta de que no lo había detenido. No lo podía creer! se había ido sin parar!
Mi amiga y yo tuvimos que reirnos, aajaj era todo muy casual, hablar de colectivos, relacionarlos con el amor (hombre o mujer) y que el segundo ni nos pare.
Conclusión 2: siempre pasa que se te antoje una persona que a vos no te va a dar la hora, y va a pasar de largo, sin parar siquiera a verte. O no se va a dar cuenta. Pero, justo vos estabas decidida, querías algo, querías ese colectivo y llegar a ese lugar. Pero te quedaste con las ganas, en ese momento te ponés a pensar en el colectivo nº1 y decís:
a) por qué no paré al colectivo 1? eso en lo más profundo de tu ser lo pensaste, no me digas que no.
b) fui el colectivo nº1 para el 2, ahora entiendo y era obvio que me iba a pasar, siempre pasa igual.
c) que venga otro colectivoo! ya va a venir, ya va a venir (paranoicamente para tus adentros)
Así que te diste cuenta que perdiste el 1, el 2 ni paró, pero tenés la esperanza que ya va a llegar! Sí! ya va a llegar y va a ser buenísimo, va a ser lo que quise ( al menos por un tiempo ), esta vez se me tiene que dar. Porque quiero, porque estoy dispuesta.
La charla se reanudó, excéntricamente estábamos relacionando a colectivos con chicos y amor. ¿Era algo para gente cuerda? - La verdad no sabemos, pero que tiene, tuvo y tendrá relación nadie lo puede negar.
Habíamos perdido tiempo, las charlas se habían vuelto algo repetitivas, aunque no se perdía el ambiente.
En un momento, vimos a lo lejos la figura roja de nuestro colectivo... Ahí venía, y NO se nos iba a escapar, ya habíamos perdido 2. Aunque si nos ponemos a pensar, seguro fueron más, pero estábamos tan en lo nuestro que siquiera los vimos perderse. Así es con el amor, así es con la vida, hay veces que ni notamos lo que podemos llegar a perder, ni nos enteramos, para bien o para mal es y será así. Igual si las cosas tienen que pasar, pasarán.
El colectivo 3 se acercaba, en su interior no había mucha gente y pudimos viajar cómodas.
Moraleja: Ya va a llegar! tarda, pero llega...
A.
Etiquetas: historias reales, Pensamientos
Primero que nada, no me voy a poner a criticar a los colectivos ni su diario estado deplorable. No! Esto que voy a contar es para variar una conclusión a la que llegamos una tarda, a la salida del colegio.
Recuerdo que el día estaba nublado, un día otoñal, y uno de los pocos que fue fresco... Éramos 3, caminando por la calle de la escuela, para acompañar a Carla a la casa, Habremos caminado unas 10 cuadras máximo y veníamos hablando tan "copadamente"y seguro que de hombres, sí! de hombres era! que vimos al colectivo a 3 cuadras y dijimos bueno, ya vendrá otro, sigamos con lo nuestro... En fin, el colectivo había seguido su recorrido, y nos había pasado unos 4 metros. Estaba en la parada, la gente subía y bajaba. Ahora paso a darles la conversación:
C: - ay chicas bueno, un beso nos vemos mañana.
A : - Noo dejá! ya no llegamos, y tengo la teoría de que los colectivos no se corren, vos ya sabés!
A: no te molesta, no? nos tomamos el próximo Jesi?
J: - no hay drama, total, ya va a venir otro, cuánto puede tardar? pasan cada 5 minutos.
A: -sí, ya fue!, bueno dale seguí contando!
C: - chicas, pero miren que se va, eh! corran que llegan.
A: -no boluda, no llegamos
J: qué hacemos Alee, vamos? ( saludamos rápido a Carla, las 2 terminamos trotando casi, para alcanzar el colectivo y a medida que empezaba a avanzar de a poco y a tomar velocidad, nosotras acrecentamos el paso) y adivinen qué? NO LLEGAMOS...
Como estábamos hablando de los hombres, en eso pensé: los colectivos son como esos hombres a los que no les das bola pero los tenés ahí. No los querés correr, porque sabés que están o porque en ese momento no te interesan, pero cuando sabés que se están por ir, los empezás a correr!
Si corrés rápido y te das cuenta en buen momento los podés alcanzar, sino los perdés, y obvio que te quedaste pensando en que (en el caso del colectivo) ya podrías estar en él, camino a tu destino, (en el caso de los hombres) podrías seguir contando con su presencia, porque JUSTO te diste cuenta que te gustaba su presencia, o al menos lo que hacía por vos y sabés que ya no va a ser así.
Una vez que vimos al colectivo desvanecerse en la lejanía, nos quedamos pensando en que hubiéramos corrido. Ahora teníamos que esperar el siguiente...
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miércoles, 1 de julio de 2009
Era verano, vacaciones para ser exactos. Yo estaba cansada de absolutamente todo, estaba cansada de la hipocrecía, la mentira, la falsedad y ese sin fin de cosas de las cuales el mundo está completamente contaminado.
Super agotada de todo eso inconcientemente uno tiende a cerrarse de a poco, secarse ( cuando digo secarse no me refiero a que se soluciona con una hinds hidratante y listo) sino a no ser tan demostrativa con mis sentimientos, dejar de ser cariñosa con la gente, limitarme demostrar afecto, ser más desconfiada, más distante. Obvio! uno no tiene que ser 100% de esto, PERO TAMPOCO TIENE QUE IRSE AL OTRO EXTREMO. Los extremos no son para nada buenos, y tengo la maníaca costumbre de sobreentender que las cosas en mi mundo son blancas o negras, no gris. Es extraño, ser conciente de algo, pero hacer otra cosa. Supongo que a bastantes les debe sonar familiar este ejemplo con algunas de sus vivencias personales.
De a poco comencé a ser todo lo mencionado y cada vez más... Con mis amigas y familiares simples "te quieros", te quieros que me llegaban sin respuesta (o sea obvio nadie tiene la obligación de querer a alguien, pero tal vez sentía aprecio por aquellas personas pero pensaba que la otra persona era fría y que no valía la pena responderle con un "yo también" porque creía que era algo que no les importaba y que mi respuesta no iba a afectar a nadie...
Con Yasmín, una amiga de hace 2 años que conozco de my whole life /mi vida entera/ , nos pusimos a hablar de la vida y nos pasábamos horas y horas hablando de los típicos temas de conversación, ella me expresaba cariño, y ojo, porque es una persona la cual se considera muy fría, y se que no es tan fría como piensa, pero bueno. CUESTIÓN: me dijo: yo te escribo por MSN te quiero y no me los respondés fría de mierda, nunca me dijiste que me querías, yo me quedé helada. Me sorprendí de mí misma siendo de esa manera, todo eso por pensar que a la fría de mi amiga no le iba a afectar en lo más mínimo que se lo diga o no. Ya creía directamente que las relaciones amistosas eran sumamente una construcción de confianza y risas, ¡Qué equivocada que estaba! . A esa situación la dejé pasar, y como esas situaciones fueron muchísimas más. Ya estaba perdiendo el tacto con para la gente, o sea no es que me estaba convirtiendo en una antisocial ni nada por el estilo, pero había olvidado esa parte de que las personas tenían su lado tierno vamos a decir, o cálido. Y era yo en realidad quién lo había perdido. Ahora: qué egocéntrica inconscientemente por pensar que como yo ya no sentía nada, los demás tampoco. Mis amistades en aquel tiempo eran buenas igual, me reía, la pasaba bien, en algunos confiaba incondicionalmente, en otros no obvio NO SE PUEDE CONFIAR EN TODOS, porque uno es consiente de que tiene mucha gente a la que llama amigos, pero no lo son. Esa costumbre que tenemos hoy en día de etiquetar a cualquiera como un AMIGO... Y a los amigos realmente, que valen la pena los llamamos VERDADEROS AMIGOS, no se qué es más duro o grueso, no se qué queda peor.
Yo seguía en la misma postura, sentía que no podía confiar en nadie, que el cariño se había perdido, que formaba parte del pasado. Hasta que me di cuenta que me quería arriesgar, quería probar y saber si la gente todavía seguía sintiendo. Comencé mi trabajo de a poco, me costaba muchísimo volver a confiar en la gente, volver a querer de nuevo realmente. Tenía miedo de salir lastimada o mucho peor: de confirmar que yo tenía razón y que los valores se habían perdido completamente.
Afortunadamente me había equivocado y aún existen personas sinceras y que valen la pena, aún existe el sentimiento y la ternura, sólo hay que saber encontrarlo e ir de a poco, no temer a demostrar lo que uno siente, lo que se tiene que hacer es saber encontrar el momento, el lugar y la persona, es difícil lo se, pero es alucinante e incluso inquietante de las sorpresas que te podés llevar de las personas que menos pensás, ara bien o para mal la vida es una caja de sorpresas. O como dice la madre de Forest ( siii, de la peli que dicen corre forest corre! jaj ) la vida es como una caja de bombones, nunca sabés lo que te va a tocar.
Suerte gente y animense a vivir, que si se tiene que tropezar ya te vas a levantar.
Sino te podés perder de personas y cosas maravillosas, acordate de que los muros que construimos alrededor de nosotros nos protegen contra la tristeza, pero también impiden que nos llegue la felicidad.
Alejandra Torres
Etiquetas: historias reales



